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Caminaba sola por las calles desiertas de aquella ciudad, la noche se había cernido sobre la misma hacía muchas horas pero la joven no se detenía aunque su paso no era precisamente energético, sino pausado, como si no tuviera prisa alguna de llegar a destino… como si no tuviera un destino al cual congraciar con su presencia. Poco a poco las personas a su alrededor disminuían puesto que se iba haciendo más tarde de lo que ella habría notado, si tan solo le estuviera prestando atención al paso del tiempo, a como el tick tack iba llevándose lo que ella no quería perder pero al mismo tiempo deseaba olvidar.

Levantó la vista para encontrarse con la luna que le brindaba un hermoso paisaje, medio cubierta por las nubes que se mostraba en el cielo y al dejarse ver en todo su esplendor se notaba que solo era la mitad de este astro, pero a ella le gustaba observarlo en cualquier fase que se encontrase, incluso la buscaba en luna nueva, cuando su rostro se esconde de todos en el firmamento. Un suspiro pasó por entre sus labios, esta noche no había una sonrisa como reacción a tal vista, como solía ser, sino que aquel respiro fue todo y continuó caminando a paso lento y sin dirección fija hasta llegar a una calle más o menos familiar de nuevo.

Dejó que su cuerpo se tomase un descanso contra la pared del edificio, las luces en el techo titilaban de un color azul fuerte o más bien violeta, una excentricidad del dueño, ella lo sabía, pero simplemente ignoró la luz, ignoró el cielo, ignoró todo lo que la rodeaba y cerró los ojos por un momento, simplemente dejándose empapar por lo que en su interior sentía. Un leve jadeo escapó esta vez de entre sus labios, pero allí quedó pues los cerró para que nada más pudiera pasar de estos y con un suspiro, un par de gotas carmesí rodaron lentamente por sus mejillas… si alguien le hubiera dicho que algún día estaría llorando sangre… se hubiera burlado de quien se atreviese a dar tal descabellada idea y lo asesinaría allí mismo…

Levantó la mano y con el dorso de la misma se secó aquella infame lágrima que osaba salir de entre sus párpados, desafiando toda ley que ella conociera y simplemente causando que aquello que guardaba en su interior cobrase más fuerza y pujara por salir con más intensidad que antes, causando que otro jadeo saliera de entre sus labios y esta vez lo detuvo tapándose la boca. No iba a permitir que la dominara, que esas emociones en su interior hicieran de ella un pedazo de persona, ni que sus nervios se destrozaran, tenía que evitarlo a toda costa… Así que se despegó de aquella pared de ladrillos y comenzó de nuevo la caminata… Esta vez más determinada que nunca, sin rumbo de nuevo, pero determinada a no volver a dejar salir… Otra lágrima carmesí…

Autora: Lady Elizabeth Valiente
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